Llegando a la meta final y comenzando una nueva carrera…
Muchas sensaciones de gozo, incertidumbre, seguridad e inseguridad, confianza, ansiedad, etc. invaden mi ser cuando pienso que ya estoy en ésta última parte del camino. Sentí exactamente estas mismas sensaciones cuando finalicé la escuela secundaria ¿qué era lo que vendría después? Lo que hoy hace la diferencia es que sé, que dentro de muy poco tiempo, comenzaré por transitar y caminar un nuevo camino: el de la docencia.
Encontrarme hoy en el último año del Profesorado de Educación Secundaria en Lengua y literatura, me lleva a reflexionar acerca de éste próximo camino que vendrá. ¿Será fácil? ¿Será difícil? ¿Seré capaz? ¿Voy a poder? ¿Cómo hacerlo? De seguro estas preguntas tendrán una respuesta a través del tiempo y por medio de la experiencia.
Además es imposible no reflexionar o especular acerca de los alumnos y alumnas que acompañarán mi nuevo recorrido. Es muy frecuente y poco agradable escuchar a la mayoría de las personas adultas decir que: “la generación joven de hoy, está perdida” ¿Esto es realmente cierto? ¿O sólo es un mito que se viene escuchando cada vez que una nueva generación ingresa al mundo?
¿Por qué utilizar directamente el término: generación perdida? Porque mejor no hablar de los jóvenes del ayer y de los jóvenes de hoy, sin previo prejuicio y teniendo en cuenta que las horas, los días, los años y los siglos transcurren. Es por eso que las nuevas generaciones por lógica, no serán iguales a las generaciones ya pasadas porque “Cada generación es portadora de una sensibilidad distinta, de una nueva episteme, de diferentes recuerdos; es expresión de otra experiencia histórica” (Margulis, M. y Urresti M.; 2002:4).
Si bien, es cierto que hablar de los jóvenes de hoy implica relacionarlos directamente con las nuevas tecnologías, con los nuevos medios virtuales y de la mano de una nueva forma de comunicación. Pero es justamente por este motivo el cual considero que no es preciso que se los cataloguen como una generación perdida, sino que, lo correcto sería que nos refiriéramos a ellos como: una nueva generación, distinta a las anteriores.
Michel Serres propone llamar a esta nueva generación Pulgarcitos y Pulgarcitas debido a que “Él o ella escribe de otro modo. Por haberlos observado, con admiración, enviar, con una rapidez mayor de lo que podría hacerlo jamás con mis torpes dedos, enviar, digo, SMS con los dos pulgares, los bauticé, con la mayor ternura que un abuelo pueda expresar, Pu1garcita y Pu1garcito. Ése es su nombre, más bonito que aquel viejo término sabiondo "dactilógrafo". (Serres, Michel; 2013: 22)
Afrontar dentro de un próximo tiempo las aulas de las escuelas secundarias con Pulgarcitos y Pulgarcitas, significa a la vez tener presente que:
En primer lugar; “Él o ella ya no tiene el mismo cuerpo, la misma esperanza de vida, ya no se comunica de la misma manera, ya no percibe el mismo mundo, ya no vive en la misma naturaleza, ya no habita el mismo espacio”. (Serres, Michel; 2013: 21).
En segundo lugar; que como buenos docentes que aspiramos ser podamos entrar en ese entorno 3 (E3) del que Echeverría hace referencia. El autor sostiene que en E3 se da “esa transformación del espacio-tiempo, físico y social, de la cual se derivan los grandes cambios económicos y sociales que las TIC están produciendo hoy en día, incluidos sus profundos impactos sobre las lenguas y las culturas”. (Echeverría, Javier; 2016: 3).
Haciendo hincapié y reflexionando sobre el profundo cambio de las Tic sobre las lenguas cabe preguntarme y preguntarnos si acaso ¿resultaría eficiente que como docentes busquemos una nueva forma de comunicar?
La comunicación en el ámbito áulico es fundamental, por supuesto que buscar y encontrar una nueva forma de comunicar y comunicarnos, la cual no sea tan ajena a los jóvenes, podría resultar eficiente. ¿De qué forma? Buscando nuevos medios, instrumentos, herramientas para que los alumnos/as sientan una cierta familiarización con esa nueva comunicación. Echeverría dice que “Para actuar en el tercer entorno hay que estar conectado y, además, saber actuar a distancia, en red, a través de representaciones electrónicas, digitales e informáticas, etc.” (Echeverría, Javier; 2016: 8).
En relación a lo recién expuesto, sobre los cambios producidos en los ámbitos: sociales, culturales y por ende mentales, ahora mi pregunta gira entorno a ¿qué repercusiones tienen para la enseñanza de la lengua y la literatura estas nuevas transformaciones?
Las transformaciones en el modo de procesar información de los alumnos y alumnas tienen que ver con el hecho de que con las nuevas tecnologías, estos podrán procesar información en otro ámbito y en cualquier tiempo. Si hay algo que no han podido comprender en un determinado momento (ya sea contenidos de lengua o literatura), con la ayuda de lo tecnológico (en donde el alumno o la alumna tiene a su disposición el poder de indagar, buscar, volver e ir de vuelta en busca de información) puede conseguir de esta forma que todo procesamiento pueda darse más adelante, en otro tiempo.
Con respecto al uso de la memoria en tiempos tecnológicos y con la combinación: docente- redes sociales se puede lograr un buen uso y ejercitación de memoria, tanto en los jóvenes como en los docentes mismos.
Recuerdo que en mis primeros años de escuela secundaria, si se me olvidaba o no había tomado nota acerca de alguna actividad, tarea o lectura, ya no había vuelta atrás. No había quien pudiera recordarme en días anteriores acerca de lo que debía realizar para la próxima clase.
Hoy es tan beneficioso, y lo digo como alumna de un nivel terciario, que el docente pueda recordar, avisar, comentar, etc. a través de un medio o soporte tecnológico a los alumnos y alumnas sobre distintas cuestiones en relación a la materia.
Como conclusión y en relación a todo lo que ha sido comentado o expuesto, nunca pierdo de vista y siempre tengo presente que tanto yo, como mis compañeras de éste último año del profesorado tenemos la capacidad, las ganas y el entusiasmo de emprender ésta nueva carrera con todas las expectativas. Considero que somos parte del E3, y que incorporar lo nuevo o lo tecnológico en nuestras prácticas cotidianas como futuras docentes no sería una dificultad que podamos encontrar en nuestro nuevo camino, porque de una u otra manera pertenecemos a la globalización electrónica.
Hola Mari… Aquí va mi comentario sobre tu publicación:
ResponderEliminarMe parece que respondiste muy bien a la consigna, haciendo una reflexión personal sobre tu recorrido de formación docente, remitiéndote a la biografía escolar; también una reflexión sobre lo que implica el uso de TICs en la escuela secundaria.
Con respecto a tu reflexión sobre el trayecto de formación, comparto las sensaciones que expresas de alegría y duda, de seguridad e incertidumbre; también las preguntas sobre cómo será ejercer la docencia, y los cuestionamientos acerca de los alumnos que tendremos el día de mañana. Es interesante tu recuperación de textos vistos en años anteriores (como el de Margulis y Urresti de segundo año) y su complementación con los últimos textos leídos (tales como el de Serres y el de Echeverría). Me parece que esto sugiere una primera publicación elaborada y pensada a partir de un recorrido constituido por diferentes etapas, interrelacionadas entre sí. La recuperación de teoría de años anteriores implica un proceso de pensarse y re-pensarse en la formación, de volver a revisar el camino ya hecho.
Por otro lado, tu postura acerca del uso de TICs en las aulas de las escuelas secundarias y sobre la búsqueda de una nueva forma de comunicación con los alumnos-adolescentes, más cercana a ellos, refleja un pensamiento reflexivo sobre el lugar del docente en la actualidad, con capacidad de adaptación a los cambios sociales y culturales. Además, relacionas la utilización de TICs con tu experiencia como estudiante de nivel terciario. Hablas de lo beneficioso que te resulta y no te quedas en esas estrategias como una mera sugerencia o hipótesis.
Por último, te dejo unas preguntitas que me surgieron acerca del título y el final de tu publicación. ¿Hasta dónde llega la carrera y cuándo llega la meta final? ¿Qué implica para vos una meta final? ¿Y una nueva carrera? Cuando decís “meta final”, “nueva carrera”, “correr”, “en sus marcas, listos, ya…” me parece que esas expresiones insinúan prisa, apuro, competición. No creo que estés refiriéndote a eso de manera literal, pero para que no se malinterprete tal vez podrías explicitar a qué estás haciendo referencia, cuál es la concepción de la que partís al utilizar dichos términos.